Desde la ficha de seguridad hasta la dosificación en piso, cada pedido mayorista sigue un orden fijo. Esta página detalla los pasos, los tiempos de respuesta y las condiciones que aplican a fábricas en Paraguay.
Antes de la primera entrega revisamos tu planta, el tipo de suciedad y los turnos de limpieza. A partir de ahí definimos producto, dilución y frecuencia. Estas son las condiciones que mantenemos en cada pedido mayorista.
Cada entrega llega con hoja de datos, instrucciones de dilución y número de lote. Sirve para auditorías internas y para el archivo de cumplimiento ambiental de la planta.
Antes de cotizar un volumen revisamos cuántos metros de superficie cubre realmente el producto en tu línea. Si el consumo se dispara, ajustamos la dilución o cambiamos de formulación.
Los desengrasantes de contacto se eligen según el tipo de residuo: aceite de corte, grasa adherida en cadenas o carbonilla en tableros. No usamos la misma mezcla para todo.
Coordinamos la descarga en el horario que menos interrumpa la producción. Barriles de 200 L y bidones de 20 L se despachan según el calendario de limpieza de cada fábrica.
Después del primer uso registramos el desempeño real y ajustamos la próxima orden. Si aparece una superficie nueva o un residuo distinto, probamos antes de escalar el pedido.
Para ver el catálogo completo de formulaciones y presentaciones, revisá nuestras líneas de producto o consultá los casos de uso por tipo de planta.
El onboarding de Southern Strength Solvente sigue un orden fijo: primero se levanta el inventario de superficies y equipos, después se valida el producto en planta y recién entonces se programa el abastecimiento. Cada etapa deja documentación firmada, porque las auditorías ambientales de fábrica no aceptan acuerdos verbales.
Las fechas son referenciales. En plantas con turnos continuos, la validación técnica suele correrse al horario de parada de línea para no interrumpir producción.
Un técnico recorre la planta y registra tipo de grasa, superficie metálica, pisos epóxicos y puntos donde se exige control sanitario. De ahí sale la lista de solventes industriales candidatos y el volumen estimado por turno de limpieza.
Se aplica una muestra de desengrasante de contacto sobre maquinaria pesada real y se mide cobertura por litro, tiempo de evaporación y compatibilidad con recubrimientos. El resultado queda en un acta con fotos y observaciones del jefe de mantenimiento.
Entregamos hoja de datos de seguridad, instrucciones de dilución y registro de lote para trazabilidad. En esta etapa se define quién firma el protocolo interno y cómo se archiva cada bidón o barril que entra al depósito.
Una sesión práctica con el equipo de planta: uso de equipo de protección, dosificación correcta y manejo de residuos según normas ambientales industriales. Se deja material impreso para el tablero de seguridad.
Con el consumo real medido, se fija el calendario de reposición de barriles y bidones. Cada entrega llega rotulada, con lote identificado y ficha actualizada, para que la planta no tenga que improvisar compras de último momento.